Cuando piensas en tu higiene bucodental, seguramente lo primero que te viene a la cabeza es el cepillado de los dientes. También puedes acordarte del hilo dental o de los cepillos interdentales. Sin embargo, hay una zona de la boca que muchas veces queda olvidada: la lengua.
Cepillarse la lengua es un gesto sencillo que apenas lleva unos segundos. Aun así, puede ayudarte a mantener la boca más limpia y a reducir el mal aliento. Por eso, merece la pena incorporarlo a tu rutina diaria.
¿Por qué se acumulan bacterias en la lengua?
La superficie de la lengua no es completamente lisa. Está formada por pequeñas irregularidades y papilas en las que pueden quedar restos de alimentos, células muertas y bacterias.
Con el paso de las horas, estos residuos pueden formar una capa blanquecina o amarillenta. Esta acumulación es más frecuente cuando existe sequedad bucal, se fuma, se bebe poca agua o no se mantiene una higiene adecuada.
Aunque una ligera capa sobre la lengua puede aparecer de forma puntual, limpiarla ayuda a retirar parte de esos restos antes de que se acumulen.
Cepillarse la lengua ayuda a combatir el mal aliento
Uno de los principales beneficios de limpiar la lengua es la reducción del mal aliento o halitosis. Muchas de las bacterias responsables del olor se encuentran en la parte posterior de la lengua, una zona a la que normalmente no prestamos demasiada atención.
Por este motivo, organismos sanitarios como el NHS aconsejan limpiar suavemente la lengua una vez al día con un raspador lingual o un limpiador específico.
Eso sí, cepillarse la lengua no sustituye al cepillado dental ni a la limpieza entre los dientes. Es un paso complementario dentro de una higiene bucodental completa.
¿Cómo debes limpiar la lengua?
Puedes utilizar un raspador lingual o el propio cepillo de dientes. Algunos cepillos incluyen una superficie especial en la parte posterior del cabezal.
Saca la lengua y coloca el limpiador en la zona posterior, sin llevarlo demasiado atrás para evitar las náuseas. Después, deslízalo suavemente hacia la punta. Repite el movimiento varias veces y aclara el utensilio después de cada pasada.
No es necesario presionar con fuerza. La limpieza debe ser suave, ya que un cepillado agresivo puede irritar la superficie de la lengua o provocar pequeñas molestias.
Puedes hacerlo una vez al día, preferiblemente durante el cepillado de la noche. También es importante mantener una buena hidratación, especialmente cuando notas la boca seca.
¿Cuándo conviene consultar al dentista?
Una lengua blanquecina no siempre indica un problema importante. Puede aparecer por falta de hidratación, determinados alimentos o una higiene insuficiente.
Sin embargo, conviene solicitar una revisión si la capa no desaparece, aparece dolor, notas una herida que no cicatriza o el mal aliento continúa a pesar de mantener una buena higiene. En algunos casos, la halitosis puede estar relacionada con problemas de las encías, caries u otras alteraciones que necesitan tratamiento profesional.
En Drs. Álvarez y Correa podemos revisar el estado de tu boca y ayudarte a mejorar tu rutina de higiene. Porque cuidar tu sonrisa también significa prestar atención a la lengua, las encías y todos esos pequeños detalles que pueden marcar la diferencia.

